12/10/09

REQUIEM POR UN BOSQUE



El Encinal-alcornocal de Ponte de Rey, localidad perteneciente el municipio de Villafranca del Bierzo, aguas arriba del río Burbia, ha estado a punto de desaparecer completamente devorado por las llamas la noche del 10 de Septiembre, ante la desesperación de los vecinos, principales cuidadores de este bosque, que se echaron al monte arriesgando sus vidas para atajar el incendio que se acercaba peligrosamente a sus casas.
Este emblemático bosque mediterráneo, de incalculable valor natural y cultural ha sufrido la destrucción irreversible del 40 por ciento de su superficie arbolada. Una perdida de incalculable valor e imprevisibles consecuencias ambientales y sociales.
Una magnífica, sutil y frágil obra natural de complejas interrelaciones entre flora, fauna y el hombre, tejida a lo largo de los siglos, ha sido destruida en pocas horas por la crueldad y la estupidez humana.
Grandes encinas, hérbedos (madroños) y majestuosos alcornoques sucumbieron por el fuego en pocas horas y solo la decidida intervención de los vecinos de Ponte de Rey y posteriormente de los numerosos medios desplegados por la Administración impidieron su total destrucción.

BOSQUE MEDITERRÁNEO

El Bierzo es una afortunada tierra de transición bioclimática en la que conviven el mundo mediterráneo y atlántico en singular armonía.
Este encinal-alcornocal es uno de los ejemplos de bosque mediterráneo mejor conservados de nuestra comarca y cobija una gran diversidad de fauna y flora propia de este tipo de hábitat. Ha sido además un ejemplo de conservación y gestión sostenible a lo largo de incontables generaciones por parte de sus cuidadores y propietarios, los vecinos de Ponte de Rey.
Buenas gentes como Constantino Ortega, “Costento” y tantos otros, aprovecharon y cuidaron este patrimonio para las generaciones futuras.
Tradicionalmente se obtenían numerosos recursos de este bosque, como el carbón vegetal, muy apreciado para las fraguas e insustituible para los braseros.
Se aprovechaba también, periódicamente, la corteza de los alcornoques para la industria del corcho, y la leña fina, como no, para calentar hornos y cocinas.
Una fuente de recursos inagotable y muy valiosa en la economía tradicional.
Además este bosque cumple una función de protección natural para el pueblo, al asegurar las laderas sobre las que se asienta, previniendo la erosión y los derrumbes y conservando los acuíferos.

FAUNA

Este bosque poseía un extraordinario valor botánico, ornítico, y una espectacular abundancia y diversidad de reptiles mediterráneos.
Precisamente los peor parados en los incendios son éste ultimo grupo, que no pueden huir de las llamas. La gran abundancia de escamosos en el área devastada estaba representada por las Lagartijas cenicienta y colilarga, Lagarto ocelado y ofidios mediterráneos como la culebra lisa meridional, la culebra de escalera o la gran bastarda, así como el eslizón tridáctilo ibérico.
Pájaros como Arrendajos, torcaces, trepadores y agateadores, currucas y demás representantes del monte mediterráneo gozaban de buena presencia en la zona.
Las Aves rapaces, además de la pareja de Águilas calzadas que criaban en inmediaciones del Encinal, ahora terreno calcinado, estaban representadas indudablemente por el águila Culebrera europea cuya pareja nidificante ha perdido su particular paraíso y territorio de cría, quién sabe por cuantos años. Los últimos 25 años crió ininterrumpidamente con una media de 3 pollos volanderos cada 4 años. El huevo de 2009 se echó a perder por sobre calentamiento o enfriamiento debido a las molestias ocasionadas por unos desbroces realizados durante la incubación en las inmediaciones del nido, que provocaron largas horas de ausencia de la hembra.
Especies de mamíferos como Zorros, Porcoteixos, Turones y Garduñas, así como Ginetas, Gatos monteses o Murciélagos arborícolas, perdieron gran parte de su paraje de campeo. Micro mamíferos como Musarañas y Ratones de campo o el Lirón careto, seguramente habrán corrido peor suerte por la rapidez con que se propagaron las llamas.
EL BOSQUE, HOGAR ANCESTRAL

Necesitamos a los bosques para respirar, beber, comer, mantener nuestra salud y la del derredor. Pero no menos para pensar, sentir, admirar, crear y disfrutar. Necesitamos el bosque para ser y para progresar” (Joaquín Araujo)

Los bosques hacen de puente entre el cielo y la tierra, retienen el agua y mantienen la fertilidad del suelo. Regulan la humedad, la temperatura y los ciclos del carbono, nitrógeno y oxígeno. Protegen al suelo fértil de la erosión y lo abonan y enriquecen con la hojarasca. Además cobijan una multitud de seres vivos que contribuyen al mantenimiento del ciclo de la vida.
Los árboles utilizan el dióxido de carbono del aire para fijar carbono en sus tejidos leñosos y mientras calladamente liberan el oxígeno. Este proceso se considera esencial para disminuir el carbono atmosférico, responsable del efecto invernadero.
El bosque, nuestro hogar ancestral, fuente inagotable de recursos, leyendas, mitos y tradiciones, origen de nuestra civilización. De inmensa generosidad, es el sistema vital, que con un mínimo requerimiento energético, mas vida y belleza proporciona al resto de los seres vivos.

AGRADECIMIENTOS

Desde la asociación para la protección de los árboles “A Morteira” queremos resaltar, no solo el indudable valor natural de este bosque, sino también su valor simbólico, como ejemplo y modelo de gestión tradicional sabio y sostenible, transmitido de generación en generación.
Queremos expresar nuestra admiración, respeto y gratitud a las gentes de Ponte de Rey por haber mantenido y conservado, hasta ahora, este importante legado para todos nosotros.
Queremos hacer extensivo este reconocimiento también a todos los pueblos y aldeas bercianas que han sabido mantener con sabiduría sus montes y bosques, sus soutos, para las generaciones venideras, como una esperanza de futuro.
No queremos olvidarnos de las brigadas y agentes forestales que luchan, en durísimas condiciones y arriesgando su vida para preservar un medio natural que es de todos, en contraste con la extrema ignorancia y crueldad de unos pocos que son capaces de destruir en pocas horas lo que la naturaleza construye pacientemente durante siglos.
Asimismo exigimos a las diferentes Administraciones que se tomen en serio la investigación y persecución de este tipo de delitos, auténtico terrorismo, y empleen la misma contundencia que aplican en otros casos. Hasta ahora estos delitos, de imprevisibles y gravísimas consecuencias, quedan impunes, lo que anima a una minoría de crueles descerebrados a intentarlo de nuevo, para desesperación e impotencia del resto de ciudadanos de bien.

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