9/4/08

El fin de un árbol sobresaliente



El catálogo de árboles singulares de Castilla y León pierde a uno de sus miembros de honor. Nada parece haber podido hacerse por salvar la vida de milenario castaño de Sotillo de Sanabria. Una enfermedad pudre sus raíces y el árbol languidece a pasos agigantados. Tampoco ha sido capaz de mantenerse en pie. Han tenido que apuntalarlo y aún así invade y corta una calle «principal» del pueblo. Se han estudiado alternativas para evitar la extinción. Su final será la tala y la madera se sorteará entre los vecinos que así la demanden


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El majestuoso castaño de Sotillo de Sanabria tiene los días contados. La enfermedad se ha comido más de mil años de historia de un árbol hasta ahora incluido en el selecto "Catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia de Castilla y León", al que pertenecen tan solo 145 en toda la Comunidad Autónoma, de los cuales ocho se encuentran en la provincia de Zamora. El «grave deterioro» sufrido por el árbol obligó a apuntalarlo con una viga de hierro hace dos años para evitar su caída definitiva. Aún así, la envergadura del vegetal -con unos siete metros de circunferencia y alrededor de veinte de alto- ha obligado a cortar una calle y ninguna de las soluciones estudiadas por los técnicos de Medio Ambiente para mantenerlo con vida ha resultado viable. Al final, y a petición de la Junta de Gobierno Local de Sotillo, el castaño será arrancado y la madera repartida entre los vecinos que así lo soliciten. Un final no exento de controversia en Sotillo de Sanabria donde, según su alcalde pedáneo, Aitor Goimendi, «los que vivimos aquí todo el año queremos que se retire porque está cortando una de las calles principales». No opinan lo mismo otras personas vinculadas al bello pueblo sanabrés que viven fuera y vuelven fines de semana o en vacaciones, pero mantienen un arraigado vínculo y una querencia por el abundante y rico patrimonio natural. La resolución de la Consejería de Medio Ambiente establece que el castaño, situado en el casco urbano de Sotillo, ha sufrido un «grave deterioro» por la «fuerte inclinación de la planta con relación a la verticalidad y desarraigamiento como consecuencia de la podredumbre de sus raíces». Tal estado «conlleva un elevado riesgo de caída, con los consiguientes daños que ello podría tener, tanto personales como materiales». Y ha sido esta situación la que ha llevado a los representantes municipales a solicitar la retirada del árbol milenario. Aún así, desde que el castaño empezó a languidecer, el Servicio de Medio Ambiente ha estudiado soluciones para frenar su deterioro. «Vinieron expertos a medirlo y analizar las posibilidades de mantenerlo», explica Aitor Goimendi. Primero «intentaron enderezar el árbol, pero no había una máquina apropiada ni espacio para poder colocarla». Descartada tal posibilidad se planteó trasladarlo a la casa de Medio Ambiente en Rabanillo y tampoco fue posible.El final del árbol será su tala, si bien hasta sus últimos días reportará beneficios a los vecinos que durante toda la vida han sido testigos de la presencia de una leyenda que se creía viva. La solución adoptada es repartir la madera de este árbol de grandes proporciones mediante un sorteo entre los vecinos que así la deseen. La desaparición del castaño, que tampoco ha sido ajeno a una polémica vecinal por su cuestionada titularidad, permitirá ensanchar la calle que ahora invade. Pese a tratarse de un árbol singular, el decreto que regula el Catálogo de Especies Vegetales de Relevancia, determina en uno de sus puntos la posibilidad de excluir aquellos especímenes que «por deterioro natural hubieran perdido las condiciones que les otorgaban su anterior relevancia, o que por razones diversas debieran ser objeto de alguna actuación que les perjudicara y que se considerara ineludible»..

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